Este es un relato experimental, que desarrollé sin mucha planificación, escrito al estilo de un diario personal. Tiene rasgos de drama y sobre todo, toca la fibra sensible en cuanto al enamoramiento.

Este es un relato experimental, que desarrollé sin mucha planificación, escrito al estilo de un diario personal. Tiene rasgos de drama y sobre todo, toca la fibra sensible en cuanto al enamoramiento.

Tengo una predilección por escribir en primera persona, desde el punto de vista de una mujer. En este caso, será Ana la que nos llevará a través de la acción con sus vivencias. Los capítulos son cortos y fáciles de digerir en unos minutos. Espero que os guste y no os parezca demasiado almibarado.

El amor había comenzado a surgir para Ana y Carlos. Pero un desafortunado accidente postra a Carlos en una cama de hospital. Sigue vivo, pero ha caído en coma. Ana nunca pudo decirle cuánto le amaba. Ahora escribe un diario para él, que le va a entregar cuando despierte.

1.- Por qué te ha tenido que pasar esto

Cuando me lo dijeron, vine enseguida.

El médico me puso al corriente y me dijo que todavía había esperanza.

Todo estaba en tu cabeza. Debías despertar, pero no sabían cuando. Entonces, decidí empezar a escribir un diario para tí, para que aunque no escuches ni puedas hablar, al leerlo sepas lo que ha estado pasando a tu alrededor. Y esta es la primera nota. Perdona que no esté muy inspirada.

Sea lo que sea, ahí va.

día 1:

No es agradable estar en esta habitación tan fría, pero es lo que hay. Cuando se ha ido la enfermera he abierto la ventana. Al menos, si entra algo de sol me siento más acompañada. todavía tienes la cara llena de rasguños y el ojo hinchado.

Me he enterado de que han detenido a ese maldito conductor suicida, pero con el sistema judicial que tenemos, estará en la cárcel menos tiempo que tú en silla de ruedas.

Lamento ser tan irónica, Carlos, pero es que me saca de mis casillas lo injusto de esta situación de la que eres víctima. Hoy no soy capaz de escribirte nada mejor, pero otro día, te prometo que vendré solo a contarte chistes.

Te veo mañana.

 

2.- Flores y traiciones

día 2:

¿Cómo estás hoy? Yo aquí de nuevo para hacerte algo de compañía, aunque seguramente ni te enteres. Ahora que no hay nadie, aprovecho para escribirte unas líneas.

Jordi y Joan, del departamento de personal, te han traído flores y tu sobrina Laia ha puesto un osito de peluche en la mesita de al lado de tu cama. Ha dicho que así no pasarás tanto miedo por las noches. A sus cuatro añitos, es super sensible esta niña, pero a mí me ha puesto los pelos de punta, la verdad.

Ayer, de camino a casa, me encontré a Luisa.

Estuvimos hablando de tí.

La pobre, y digo la pobre no porque me de lástima (léase mi ironía), ni siquiera sabía lo que te había pasado. Dijo que se pasaría a verte. Espero que haya venido, porque si fueras mi novio, yo no consentiría dejarte solo ni un minuto.

Su excusa fue que estaba de viaje. ¿Pero cuánto viaja esta tía? lo gracioso es que con las redes sociales, hoy en día no hay quien se lo crea. En fin… así es ella. No se qué le ves, la verdad.

De hecho, no sé qué hago yo aquí.

Sólo sé que te echo de menos en la mesa de enfrente, con tu café y tu bocadillo de calamares y esa cara de sueño que traes cada día a las 8 de la mañana.

De hecho, en la editorial todos te echamos de menos.

Pero yo realmente necesito que te pongas bien. Mirar tu sonrisa a traves de mis gafas de pasta es lo que consigue mantenerme despierta toda la jornada.

Hasta mañana, Carlos. Te veo.

 

3.- Comida de empresa

Día 3:

Ayer fue nuestra cena de empresa. Navidad está cerca y como cada año, Marta y toda la cúpula de dirección nos han llevado a la Pizzería Florencia. Lo pasamos bien.  En fin, todo lo bien que se puede pasar sabiendo que tú sigues en esta cama de hospital.

Nos acordamos de tí, que lo sepas. Y brindamos con champán del caro para que te recuperes. Te mandan todos buenas vibraciones. Les prometí que te lo transmitiría.

¿No te lo había dicho? ha entrado a trabajar una chica nueva. Se llama Nancy, y es becaria de intercambio. En la fiesta, después de la cena, estuvo a punto de liarse con Jordi, pero la detuvimos a tiempo. Se jugaba el puesto.

Ahora caigo en la cuenta de que todavía no la conoces: la contrataron después de tu accidente. Sé te gustará.

Se me partió el corazón cuando retiraron todas tus cosas de la mesa para que ella se sentara. Es maja. Pero no puede sustituirte, jamás nadie lo hará.

¿Recuerdas cuando, a espaldas de la jefa, nos mandábamos notas graciosas en bolas de papel arrugadas? Eso no volverá a suceder con ella. No seré capaz de hacerlo nunca más si tú no estás.

Pero no nos pongamos tristes: tu médico me ha dado buenas noticias. Tus heridas de la cara están cicatrizando bien. Y es cierto: ¡ya tienes mucho mejor aspecto! Sólo espero que también despiertes pronto, porque, francamente, quiero verte de nuevo reír.

Nos vemos después de fiestas: mis obligaciones familiares me reclaman y ya no sé qué excusa poner.

4.- Ayer vino Luisa

día 4:

Las cosas como son, Carlos, esta tía no te merece.

Ayer vino a verte. No la había visto desde mi encuentro inesperado de hace dos semanas, y esta era la primera vez que coincidía con ella en el hospital.

Cuando le abrí la puerta, me quedé helada en el umbral. La muy cobarde me miró de arriba abajo y con una enorme sonrisa falsa me dijo “¿que haces aquí, Anita? ¿no tienes nada mejor que hacer que acosar a mi novio?” Se rió como una tonta y me espetó: “es broma, chica! ya sé que has estado cuidando de él.”

Como comprenderás, sus palabras hicieron que me hirviera la sangre. ¿Qué se había creído? Pensé en decirle que estaba allí haciendo lo que ella no había sido capaz de hacer todo este tiempo, pero al final me mordí la lengua.

¿Te imaginas? La hubiera arrastrado por el suelo. No te ofendas. Estuve a un tris de perder la cabeza. Te juro que es la última vez que soy tan educada. Como me la vuelva a encontrar, no respondo de mis actos. Como puedes ver, no puedo tragarla. Sorry.

Estuvimos aguantando las ganas de mordernos mutuamente durante diez tensos minutos, hasta que encontré una manera de salir de allí con el rabo entre las piernas.

Y allí se quedó mientras yo me preguntaba si hacía bien dejándola contigo. Realmente, y no es porque me ponga celosa ni nada, esta tía no es trigo limpio.

Seguiré viniendo a verte aunque me arriesgue a toparme con ella.

Por supuesto.

Espérame en un par de días. Tengo que asimilar que, en el fondo, yo soy “la otra”. 🙂 Esto era un intento de chiste, pero es que no se me ocurre nada más.

Nos vemos.

5.- Oficina on fire

día 5:

Todo sigue igual aquí, día a día.

La semana pasada, lo siento, estuve bastante despistada. Los malditos exámenes, ya sabes.

Pero en compensación, te traigo algunas novedades sobre lo que pasa en la oficina. ¡Noticias jugosas, Charlie! Dios, te partirías de risa, si tan sólo pudieras leer estas líneas… Sé que pronto lo harás, ya verás que sí.

Pero no me voy a poner melancólica. Esto te lo debo. Ya te dije que sólo te traería cosas divertidas:

¿Te acuerdas de Nancy, la colombiana que ahora ocupa tu lugar frente a mi mesa? Pues, no te lo pierdas… Ayer la pillamos morreándose con Jordi de personal en los baños del departamento. Oh, Carlos, ¡aquello fue un festival! No recordaba el gallinero tan alborotado desde el día en que a la jefa se le atravesó que la hora de la merienda no era para salir a hacer compras por el barrio. ¿Recuerdas la revolución que ser armó? Pues eso no fue nada.

Desde luego, la cara de la chica era de pura vergüenza. Pero el que peor lo pasó fue Jordi. ¡La jefa lo llamó a su despacho y todo! Madre mía. Si algo así me pasara, saldría corriendo y me tendrían que buscar en Madagascar…

Te sigo echando de menos. Fuera bromas, sólo espero que algún día puedas volver a hablarme, como en los viejos tiempos. No es lo mismo sin tí.

De Luisa, no hay noticias. He tenido tanta suerte que no he vuelto a tropezar con ella. Es raro, ¿verdad? Supongo que no te echa de menos tanto como yo.

Bye, Carlos. Nos vemos pronto (y te traeré una sorpresa en mi próxima visita.

6.- Tu cumpleaños

Día 6:

¿Creías que no me acordaría?

Pues hoy me tienes aquí, con una tarta de chocolate de Sweet Cupcakes, nuestra pastelería favorita, coronada con una sola vela. Ya se que cumples 37 años, pero es que no me cabían todas en la mini tarta que se me ha ocurrido traer: como sabes, no soy buena haciendo cálculos.

Que sepas que, aunque no puedas verme, me he puesto un gorro de fiesta. Voy a hacerme un selfie y te lo podré en el cabecero el próximo día que venga, y así, cuando te despiertes, me verás y podrás echarte unas risas a mi costa.

Ayer estuvieron tus padres aquí. Te encantará saber que me he hecho amiga de ellos: Son muy buena gente. Alguna vez, hasta nos hemos cambiado el turno para estar contigo. Lo más gracioso es que tu madre me ha llegado a traer sopa de pollo y tortilla de patatas para que me la tome aquí y no me tenga que preocupar de la cena al llegara casa. Es un encanto…

Esto me recuerda una cosa. No quería preocuparte ni amargarte el día, pero es que si no lo cuento, reviento. Y además, si tienes que enterarte, prefiero que lo hagas por mi. Allá va.

Luisa te ha dejado. Me lo contó tu madre en una de esas conversaciones en la cafetería del hospital. Por lo visto le había surgido un nuevo trabajo muy absorbente de jefa de departamento y no podía seguir por más tiempo manteniendo una relación que según ella, no te iba a hacer feliz.

Yo lo que creo, es que se ha echado un novio nuevo y que está eludiendo sus responsabilidades contigo. Tres años de relación a la mierda. Ups. Siento decirlo de este modo tan brusco, pero es la verdad. Espero que sepas perdonarla. Mas bien, espero que seas capaz de olvidarla pronto.

Dicho lo anterior, y un poco más aliviada, tengo que reconocerlo, me voy a comer la tarta a tu salud.

La he elegido del sabor que me gusta porque, de todas maneras, me la voy a comer yo sóla, evidentemente. No hay nadie aquí con quien compartirla, y casi mejor, porque así esta fiesta se me antoja como algo más íntimo. Podría considerarla incluso como una primera cita, si tenemos en cuenta que esta semana es San Valentín.

Te echo de menos, ¿sabes? Espero que por mi cumpleaños seas tú el que me traiga una estúpida mini tarta… Es en abril.

Felicidades, Carlos. Que cumplas muchos más.

En breve subiré el resto de la historia. ahora mismo, estás a la mitad.

¡Nos vemos pronto!

Carmen